jueves, 17 de agosto de 2017

Hazlo como hombre



Hacia el final de Hazlo como hombre (México-Chile, 2017), noveno largometraje –pero primero mexicano- del taquillero productor y cineasta chileno Nicolás López (exitosa trilogía chilena Qué pena tu vida/2010, Qué pena tu boda/2011 y Qué pena tu familia/2012, con remake mexicano Qué pena tu vida/Reyes/2016), el gay recién salido del clóset Santiago (Alfonso Dosal) se da cuenta que su novio chef multicultural Xavier Dolan, digo Julián Dolan (Ariel Levy), le pone los cuernos cada vez que va a Miami. Cuando Julián se da cuenta de la decepción en el rostro de Santiago, le dice, palabras más, palabras menos, que es “demasiado gay para ser heterosexual, pero demasiado heterosexual para ser un auténtico gay”. En otras palabras, Santiago es un gay modosito, del siglo pasado, demasiado recatado y no suficientemente retacado (perdón, no lo pude evitar: he visto demasiadas cintas albureras en los últimos meses, luego le platico por qué).
Esta escena que, por lo demás, tiene un pésimo chiste (-“Yo te advertí que era poliamoroso”, –“Ah, es que yo creía que eso significaba que tenías fijación sexual con los policías”), da en el clavo del tono de la cinta dirigida por López. Esta farsa no osa burlarse ni con el pétalo de una rosa de sus personajes gays –como sí lo hace toda buena comedia que aboga por la aceptación de lo queer, desde La jaula de las locas (Molinaro, 1978)-, pues elige mostrarlos tan idealizados y perfectos que, la verdad, resultan mortalmente aburridos.
Los dardos del guion escrito por el propio cineasta y Guillermo Amoedo están dirigidos, con toda justicia, al homofóbico, machista y farolón protagonista Raúl (Mauricio Ochmann) quien, cuando se da cuenta que su amigo de la infancia Santiago es gay, pasa por un laaaaaaargo proceso (o sea, por toda la méndiga película) de negación, ira, negociación, acomodo y aceptación de la “enfermedad” que tiene su amigo.
No he visto ninguna película anterior de López –aunque he leído que varias de ellas han impuesto marcas taquilleras en Chile-, pero Hazlo como hombre es un pésimo muestrario de sus aptitudes como cineasta y guionista. Si formalmente hablando la película es en el mejor de los casos funcional, la historia apenas puede nombrarse comedia: está lastrada por digresiones sin chiste –la cura de la homosexualidad por equinoterapia, por ejemplo-, diálogos inanes (creo que la mejor línea es cuando el siempre bienvenido Humberto Bustos subraya que las películas de súper-héroes son realmente muy gays) y running-gags penosos (hacer “la tortuguita” para bajar la ira) o más viejos que viajar a pie (el jabón caído bajo la regadera).
A quien peor le va, por cierto, es a Aislinn Derbez, quien interpreta a Nati, la novia despechada de Santiago, como una histérica desatada que habría que encerrarla en un manicomio. Las escenas en las que aparece la Derbez desaforada no son graciosas sino penosas, y más pena dan cuando uno se da cuenta que Hazlo como hombre es coproducida por la propia Derbez a través de su casa productora A Toda Madre Entertainment. ¿No habrá alguien que la aconseje? Pero, bueno, yo qué sé: la cinta, al momento de escribir estas líneas, es un irrebatible trancazo taquillero, como los que acostumbra hacer Nicolás López en Chile.

3 comentarios:

Javier dijo...

Por puro morbo ví en Netflix otro trancazo de taquilla en Chile de ese director: "Sin filtro"

Es peor

No sé si es un misterio de la humanidad o una habilidad sobrehumana pero arma los productos que muchos quieren ver; nos guste o no. Está la reseñada, la trilogía que mencionas, "Sin filtro" que va a tener como 7 remakes y ya va a estrenar la secuela.

Saludos

Rackve dijo...

Yo si se porque ha visto muchas películas albureras. No pude evitar el comentario sobre 1987. Saludos

Adayin dijo...

No es que la quería ver, pero sí pase a leer su crítica, maese... Obvio, le daré la vuelta hasta en la tele