lunes, 9 de abril de 2018

Sé lo que viste el fin de semana pasado/CCLXXIX




Un lugar en silencio (A Quiet Place, EU, 2018), de John Krasinski. Un excelente filme de horror no silente pero sí casi no hablado. Mi crítica in extenso por acá. (***)

Los ojos del mar (México-Alemania, 2016), de José Álvarez. Hace algunos años, unos pescadores veracruzanos perecieron en el mar en medio de alguna tormenta. Álvarez sigue a Hortensia, una mujer que vive/trabaja/sueña en los muelles, quien se da a la tarea de visitar a los familiares de los desaparecidos para recoger una ofrenda que luego ella misma tirará en el mar, en el sitio donde los pescadores naufragaron. Como es costumbre en el cine de Álvarez, la puesta en imágenes es impecable. (*)

Amante por un día (L'amant d'un jour, Francia, 2017), de Philippe Garrel. El más reciente largometraje del veterano Garrel es la tercera y última parte de una "trilogía freudiana" de amor, desamor e (in)fidelidad.
Cierta noche, nos informa la voz en off nuevaolera de Laetitia Spigarelli, Jeanne (Esther Garrel, hija del director) llega a la casa de su papá cincuentón Gilles (Éric Caravaca), profesor universitario de filosofía, quien está viviendo con una de sus alumnas, la guapa y desenvuelta Ariane (Louise Chevillote), que tiene la misma edad de Jeanne. Aunque al principio las dos muchachas no se llevan bien -hay escenas de celos y disputas por la atención del papá/amante-, luego forman una relación que parece indisoluble, a tal grado que las dos comparten oscuros que no comparten con el hombre de la casa. Sin embargo, tratándose de una película de Garrel, es obvio que este escenario idílico será solo en apariencia, pues muy pronto la relación de Gilles y Ariane empezará a hacer agua y no necesariamente por la intervención de Jeanne... ¿o sí?
Filmada en un elegante blanco y negro, con un magnífico trío de actores en el que brilla especialmente la debutante Chevillote, esta sencilla pero nunca simple historia de (des)amor e (in)fidelidad tiene la enorme virtud de durar apenas 76 minutos, así que los pleitos, discusiones, reconciliaciones y rompimientos se van como agua.  (**)

La 4a. compañía (México-España, 2016), de Mitzi Vanessa Arreola y Amir Galván Cervera. Después de presentarse en Guadalajara 2016 -en donde ganó el Mayahuel a Mejor Actor (Adrián Ladrón) y el Premio Especial del Jurado- y luego de arrasar en la entrega del Ariel 2017 -ganó de diez estatuillas, incluyendo la de Mejor Película-, ha llegado finalmente a las salas nacionales la accidentada opera prima a cuatro manos de Mitzi Vanessa Arreloa y Amir Galván Cervera.
Estamos ante un bien producido thriller carcelario ubicado en 1979, en pleno sexenio lopezportillista. A la cárcel de Santa Martha Acatitla llega el joven ladrón de autos Enrique Zambrano (Adrián Ladrón) que muy pronto forma parte de "Los perros de Santa Martha", un equipo de futbol americano que derrota a todos sus oponentes deportivos un día para, al siguiente, salir a robar coches o, incuso, cometer asaltos bancarios, todo bajo la protección de un tal General Durazno -o sea, el mismísimo "Negro" Durazo.
Aunque bastante dispareja, esta historia de corrupción política, policial y carcelaria -filmada en la propia prisión de Santa Martha Acatitla con auténticos reos como extras- se deja ver sin mayor dificultad, moviéndose continuamente entre la denuncia más obvia y la explotación de eso mismo que denuncia. Un palomazo de fin de semana, no más, no menos, más allá de la decena de arieles recolectados.  (* 1/2)

Un viaje extraordinario (The Mercy, GB, 2018), de James Marsh. En 1968 el Sunday Times londinense llamó al reto de circunnavegar el mundo en un yate y sin hacer una sola escala. Entre los muchos concursantes apareció un tal Don Crowhurst (Colin Firth), un navegante amateur que se lanzó al Atlántico a esta aventura sin sentido, tanto como la misma película centrada en esta patética aventura. Mi crítica en el suplemento Primera Fila del Reforma del viernes pasado. (-)

Lobo (Theeb, EAU-Qatar-Jordania-GB, 2014), de Naji Abu Nowar. La opera prima de Nowar -primer filme nominado al Oscar en Idioma Extranjero proveniente de Jordania- ha llegado finalmente al circuito cultural -Cineteca y salas afines- después de más de tres años de retraso, pues la cinta inició su exitosos periplo festivalero en Venecia 2014, donde ganó el Premio Horizontes.
Se trata de un "western beduino" ubicado en Jordania en plena Gran Guerra. El "Theeb" del título -"lobo" en jordano- es un preadolescente (Jacir Eid) que sigue a su hermano mayor Hussein (Hussein Salameh), quien ha accedido a guiar a un oficial británico (Jack Fox) hacia la Meca. En la inmensidad de esos parajes desérticos, el chamaco protagonista aprenderá a tomar decisiones. Es decir, sabrá lo que significa crecer.
Nowar hace buen uso de la experimentada cámara de Wolfgang Thaler, el escenario en espacios abiertos nos remite al western clásico y el protagonista obliga a una lectura de melodrama de crecimiento juvenil que, además, tiene aristas alegórico-históricas más que evidentes. (** 1/2)




3 comentarios:

Joel Meza dijo...

Híjole, aybegtudífer con la 4a Compañía.
Vengo de verla y pos sí, dispareja, como dices. Bastante.
Escenas que empiezan y no acaban. O que empiezan en un momento de la película y aparentemente terminan en otro, como si fueran tiempos fragmentados pero luego parece que no, que simplemente está reescrita a la hora de la edición.
Producción impecable en unas escenas y jodida en muchas otras.
Y yo creo que tuvieron que rehacer como la mitad de las tomas, meses después, a juzgar por las pelucas tan mal hechas de Manuel Ojeda y Hernán Mendoza, que no se parecen en nada al pelo verdadero (o mucho mejores pelucas) que tienen el resto del tiempo.
Y como que al principio le sacaron al parche de usar los nombres verdaderos ("Durazno") pero después o consiguieron el permiso o les valió madre, porque el resto de la película sí le dicen "Durazo".
Oye, de lo que sí me gustó fue ver a José Sefami como Guillermo López Portillo. Hasta coraje me dio volver a ver al infame dirigente deportivo...
¿Mejor Película? Ya ví cuáles estaban en la terna. No chinguen.

Ernesto Diezmartínez dijo...

Joel: No la odié como tú, pero sí estoy de acuerdo que había mejores películas para premiar que esta. Nunca entendí el entusiasmo de los votantes de la Academia mexicana pero, vaya, los premios son azarosos. No se trata de merecerlos; se trata de ganarlos.

Joel Meza dijo...

No la odié pero sí pienso que está mal hecha.