viernes, 13 de abril de 2018

En línea: Small Town Crime




Mike Kendall (el eterno actor secundario John Hawkes ocupando el centro del encuadre) se levanta todos los días a media mañana, sin saber exactamente donde está. La noche anterior estuvo tomando, seguramente se peleó a golpes luego y pasó de un bar a otro hasta que llegó a su casa, en la madrugada, derribando la cerca del jardín con su rugiente Nova negro. Mike vive solo, tiene como única amistad a su cuñado Ted (Anthony Anderson) y todavía no digiere que fue separado de la policía estatal debido a un operativo que terminó en tragedia.
            Uno de esos días típicos, Mike se levanta en medio de la nada, en las afueras del pueblito macuarro de Utah en donde vive, se sube a su auto y toma el camino, pero por el rabillo del ojo ve un cuerpo tirado cerca de la cuneta. Es una mujer, salvajemente golpeada, bañada en sangre. La cruda se le quita de inmediato y lleva a la muchacha al hospital, pero cuando al día siguiente quiere ir a visitarla para llevarle unas flores y su teléfono celular, que encontró tirado bajo el asiento del auto, se entera que la jovencita ha muerto.
            Este es el sencillo planteamiento de Small Town Crime (EU, 2017), cuarto largometraje dirigido y escrito por los desconocidos (para mí) hermanos Ian y Esmon Nelms, un modesto film noir pueblerino que no teme abrevar de las tramas hard-boiled clásicas salidas de las plumas de Chandler, Hammet o McCoy. Aunque, para ser francos, lo que menos importa a los hermanos Nelms es la resolución del misterio (¿por qué mataron a la muchacha?, ¿quién lo hizo?), sino los personajes que rodean a Kendall en su camino hacia la redención personal.
            En este sentido, el guion escrito por los Nelms les da el suficiente espacio no solo a su actor protagónico sino al excelente cuadro de actores secundarios: Robert Forster como el abuelo rico de la muchacha asesinada, Clifton Collins Jr. como el orgulloso padrote latino con su Impala sesentero de fin de semana y, robándose la película en una sola escena, Dale Dickey como la correosa cantinera de un bar de quinta que le da una clase de identificación de placas policiales a un par de malandrines.
            Small Town Crime se presentó hace un año en el Festival South by Southwest y no se estrenó comercialmente en Estados Unidos hasta enero de este año. La explicación para tal ninguneo es simple: no hay estrellas en el reparto, no hay súper-héroes en mallas cruzando los aires, no hay autores fílmicos por ningún lado. Por fortuna, el tan vilificado Netflix ha rescatado este pequeño film-noir americano que es bastante más satisfactorio que buena parte de la cartelera comercial de este fin de semana… o de cualquier fin de semana.

2 comentarios:

Christian dijo...

Anotada.

Christian dijo...

Ya la vi. Qué gran recomendación y qué gran descubrimiento ese actor eh. Lo había visto en esa cosa horrible de los Tres Vientos de la Rosa de Guadalupe Soplan Afuera de Ebbing Missouri y no me había convencido, pero más por el pésimo manejo que le da el guion que por su desempeño, pero acá es todo un descubrimiento. Al menos para mi.

Y además salen otros buenos actores a los cuales siempre es bonito ver ganándose dignamente el pan en pequeños pero interesantes papeles y no haciéndola de bufones en alguna comedia babosa como Maestro de Kínder o Suegro de la Novia o babosadas así. Hablo de Octavia Spencer y Robert Forster.

En fin, gran película 👍👍👍