Historias de ultratumba




El título en español, Historias de ultratumba (Ghost Stories, GB, 2017), es no solo engañoso sino que niega el sentido último de esta meritoria opera prima dirigida a cuatro manos por el guionista Jeremy Dyson y el actor Andy Dyman. Basada en una exitosa obra teatral montada en Londres por los mismos cineastas debutantes, he aquí una trilogía de historias no de ultratumba sino, como dice el título original, de fantasmas.
El profesor Philip Goodman (Dyman, repitiendo su papel teatral) es un especialista en desenmascarar estafadores que se hacen pasar por psíquicos o médiums. Cierto día, recibe la carta de un admirado antecesor, Charles Cameron (Leonard Byrne), quien transformado en un anciano misántropo, vive oculto y empobrecido en algún tráiler park.
Cameron le asigna una tarea a Goodman: revisar tres casos “paranormales” que, supuestamente, no tienen solución lógica posible. Estos tres episodios, por supuesto, sean las historias de fantasmas del título original: la de un velador (Paul Whitehouse) que cuida un manicomio femenil abandonado en donde ve el tipo ve la aparición de un niña, la de un jovencito (desatado Alex Lawther) que dice haber atropellado a un ser demoniaco en la carretera y la de un acaudalado financiero (Martin Freeman) que, mientras su esposa está hospitalizada debido a un difícil embarazo, sufre la visita de un poltergeist de pocas pulgas.
Lo interesante del formato es que, finalizadas las tres historias, aparecerá una cuarta que nos lleva a otro terreno muy diferente y, después, una quinta que terminará siendo, al final de cuentas, la única que ha existido todo el tiempo. No adelantaré nada porque estaría revelando una vuelta de tuerca clave que, sospecho, molestará a más de un espectador.
Baste apuntar, en todo caso, que el desenlace se conecta a la perfección con el significado del título original: no se trata de historias sobrenaturales pero sí de fantasmas. Y de los peores fantasmas posibles: esos que no pueden ser expulsados por ningún exorcismo porque viven y se alimentan dentro de nosotros. Fantasmas creados a partir de cada decisión que tomamos, de cada acción que hacemos o dejamos de hacer. He aquí el verdadero horror: el tener que vivir con esos fantasmas para toda la vida. 

Comentarios

María dijo…
Hola Ernesto! No es la primera vez que paso por tu blog.
Este comentario sobre Ghost stories me ha llamado la atención sobretodo por loa manera en que lo terminas: cuando hablas de nuestros fantasmas interiores, los cuales viven, en menor o mayor medidad, en todos nosotros.
Lo apunto desde ya.
Gracias!!
Christian dijo…
Ya la vi.

No me molesto la vuelta de la vuelta de la vuelta de tuerca final, está bastante buena la película.

Si me puso un par de buenos brincos jaja

Saludos
Christian dijo…
Oigan quería mencionar que en mi función nadie entendió el chiste de que el tipo es tan fan de Hitchcock que si hubiera tenido un hijo le hubiera puesto Norman

Pues qué carajos enseñan en las escuelas estos días?!!!

PFFFFFFFFF, JIJOS...

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